El porqué de todo
Entiendo la educación emocional como el proceso de enseñanza-aprendizaje en el arte de vivir.
Si ustedes se paran un momento a observar y analizar verán que es fácil percatarse de que estamos viviendo un momento histórico en el que la vulnerabilidad psicológica parece ir en aumento. Lo cierto es que desde hace un tiempo se han venido sucediendo una suerte de acontecimientos que han provocado la desaparición de los tres contenedores básicos que hasta el momento contenían nuestros “sunamis” emocionales, estos son, la religión, la pertenencia a una tribu (por la masificación urbana) y la familia nuclear. Sin entrar a juzgar si estos es bueno o malo, mejor o peor, lo cierto es que todo esto nos arrastra irremediablemente hacia un sentimiento de soledad, dejándonos completamente al descubierto en un entorno que, además, es altamente cambiante. Nuestro contexto histórico de hoy se caracteriza básicamente por estar atravesado por tres revoluciones (o cambios) importantes en tres ámbitos diferentes: tecnológico (nuevas tecnologías, nuevos materiales…), económico (cambio de valores, como en el caso de Islandia) y socio-político (revolución en la red). Somos parte del final del paradigma del poder, de la jerarquía; somos espectadores y partícipes de un cambio de estado. Y en medio de todo este caos el ser humano se encuentra, desnudo, bajo una presión en aumento que se vive como un proceso traumático. Estamos en crisis no sólo económica, sino también moral, política, estética… y educativa. El único planteamiento viable ante esta situación es el de la adaptación psicológica. Las empresas lo han visto claro y están mudando sus prácticas a una nueva forma de entender las relaciones dentro de la organización, no sólo entre los trabajadores sino con el propio trabajo a desempeñar. La sociedad busca respuestas en tradicionales corrientes orientales, grupos de crecimiento, u otras alternativas espirituales que cubran el papel contenedor. ¿Y la escuela? ¿Qué cambios está adoptando la escuela para ayudar a sus alumnos a adaptarse psicológicamente al cambio de estado?
Ya Dewey, en el s. XX, planteó que la escuela debía ser un espacio que sirviera a dos propósitos fundamentalmente: por un lado, la escuela debía promover el desarrollo individual y, por otro lado, debía atender a las necesidades sociales. De esta forma, el modelo educativo cubría así tanto el crecimiento individual de las personas como la construcción de una sociedad plural democrática. En este sentido, los Decretos de Enseñanzas en la Comunidad de Catalunya recogen la Llei d’Educació donde se promueve específicamente una educación integral que cubra tanto la formación racional como la emocional con el objetivo de proporcionar una viabilidad tanto a la vida individual como social del alumnado. En particular, el artículo 2 referente a los “Principios rectores del sistema educativo” dice que:
2. El sistema educativo se rige por los siguientes principios específicos:
a. La formación integral de las capacidades intelectuales, éticas, físicas, emocionales y sociales de los alumnos que les permita el pleno desarrollo de la personalidad, con una enseñanza de base científica, que debe ser laica, de acuerdo con el Estatuto, en los centros públicos y en los centros privados en que lo determine su carácter propio.
b. La vinculación entre pensamiento, emoción y acción que contribuya a un buen aprendizaje y conduzca a los alumnos a la madurez y la satisfacción personales.
Relacionadas con el ámbito de la educación emocional, la educación obligatoria contempla las siguientes competencias:
- Competencia para aprender a aprender (autoorganización, concentración, reflexión crítica, comunicación…).
- Competencia en autonomía e iniciativa personal (planificación, organización, análisis, comunicación, cooperación, motivación, seguridad personal, autoconocimiento, …).
- Competencia social y ciudadana (comunicación constructiva, habilidades personales y sociales, confianza y empatía, respeto y aceptación de la diversidad cultural, actividad comunitaria, solidaridad, …).
En este contexto educativo, el presente proyecto de Aula de Vida pretende dar una salida clara a las necesidades presentes en el ámbito educativo en materia de educación emocional desde un modelo basado en la Ecología Emocional.
¿Qué es la Ecología Emocional?
El concepto de Ecología Emocional fue encuñado por Jaume Soler y Maria Mercè Conangla hacia el 2002 y pretende hacer un paralelismo entre las prácticas para un mundo exterior más sostenible y las prácticas para un mundo interior más saludable. El concepto descansa, pues, en un sentido de construcción desde dentro hacia fuera, es decir, el equilibrio exterior es una proyección del equilibrio interior. Desde esta perspectiva, la responsabilidad tomada con uno mismo, conlleva implícita la responsabilidad con el mundo que nos rodea, ya que “un mundo interior y exterior emocionalmente más ecológico no se improvisa ni se encuentra hecho; es necesario tomar conciencia de que formamos parte de un ecosistema humano y natural en el que todos somos piezas importantes y que influimos en el conjunto” (Fundación Àmbit, 2010).
Parafraseando a Maria Mercè Conangla, entendemos por Ecología Emocional el arte de transformar la energía que nos da toda emoción de tal forma que podamos canalizarla y dirigirla hacia la mejora de nosotros mismos, hacia la mejora de las relaciones con los demás, y hacia la mejora del mundo que nos rodea.
Marco conceptual: Concepto de emoción. La emoción desde la Ecología Emocional. Las leyes de la Ecología Emocional. La salud emocionalmente ecológica: equilibrio y armonía. La motiv-acción. Creatividad: el arte de vivir. Léxico psicoecoafectivo.
Conciencia emocional: Nuestro semáforo emocional: la autoestima. Cartografía emocional: espacios y límites. Los colores de nuestro paisaje. Diferencia entre pensamientos, emociones y acciones. Nuestras creencias. El lenguaje de las emociones. La expresión no verbal de las emociones. Observación del comportamiento verbal y no verbal de los demás. La empatía.
Gestión emocional ecológica: Fuentes de energía contaminantes y limpias. Sostenibilidad: fugas de energía. Contaminación emocional. El desequilibrio emocional. Escoger el filtro adecuado. Higiene emocional diaria. Sembrar energía positiva. Estrategias emocionalmente ecológicas. Espacios protegidos.
Relaciones ecológicas: Emoción y sociabilidad. Leer e interpretar claves sociales. Clima social. Los siete principios de las relaciones ecológicas. Resolución de conflictos y emoción. Los cinco pensamientos.
Metodología
La praxis educativa parte de una orientación humanista que propone la creación de contextos y actividades que ayuden al alumnado a pensar y a descubrir los propios valores. Desde esta perspectiva, el facilitador se posiciona como uno más del grupo, en un plano de igualdad, pero prestando mayor atención al proceso y a los sentimientos profundos que vayan surgiendo, con la intención de tratar de:
- Ayudar a que los alumnos se conviertan en individuos “autores” versus reproductores, en tanto que deja de tener sentido explicarles como lo tienen que hacer.
- Capacitar a los alumnos a la autodirección y la autoevaluación.
- Ofrecer a los alumnos vías para la acción a través de la participación en experiencias sobre cosas importantes para ellos mismos y dando la oportunidad a la emergencia de la creatividad.
- Favorecer el surgimiento de la cooperación.
El grupo formado por el facilitador y el alumnado constituye un sistema, es decir, una estructura las partes de la cual están interrelacionadas entre sí. Este sistema se define a través de unas pautas de relación y de comunicación entre los diferentes miembros (alumno-facilitador, alumno-alumno). En este sentido, consideramos interesante contemplar la importancia que el modelo sistémico otorga tanto al papel del alumnado como al del facilitador en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en los que la habilidad de comunicación, como uno de los ejes centrales de la intervención desde esta perspectiva, acontece como un poderoso mecanismo de cambio en las conductas interpersonales.
Finalmente, el enfoque constructivista parte de la concepción de un proceso de construcción personal a lo largo de la vida y asume la idea de construcción de la persona con la participación activa y la implicación personal de la persona en su propio proceso de desarrollo y aprendizaje. Ser persona no puede consistir en una simple suma de habilidades personales entrenadas, sino que cada persona decide su propio proyecto vital, asumiendo, de forma constructiva, facetas personales como valores, modelos, ideas de uno mismo, compromisos, etc. En tanto que el constructivismo aborda el trato educativo de los tres niveles implicados, a decir, cognitivo, emocional y conductual, la intervención, pues, consistirá en crear contextos adecuados (significativos y funcionales) a cada uno de los alumnos, que le permitan el desarrollo dentro de una zona proximal en estos tres niveles, contextos en los cuales el facilitador favorece situaciones comunicativas y actúa como modelo.
Objetivos
La meta última que persigue el proyecto se basa en la generación de autonomía desde las tres vertientes básicas de la Ecología Emocional: el individuo, el grupo, el mundo. En términos más cercanos autonomía al contexto se escolar, la sobre el revierte alumno, el equipo de trabajo y el entorno escolar, medido en un alcance de medio plazo. Posteriormente, las competencias desarrolladas en el proyecto revertirán en una autonomía también a nivel más macro.
- Objetivos específicos:
- Adoptar una actitud positiva ante la vida.
- Aprender a motivarse para la acción.
- Tomar conciencia de las propias emociones.
- Identificar las emociones de los demás.
- Adquirir la habilidad de comprensión empática.
- Prevenir los efectos desadaptativos de las emociones.
- Gestionar de forma adaptativa las propias emociones.
- Desarrollar la habilidad de generar energía positiva.
- Desarrollar una mayor competencia emocional en las relaciones sociales.
- Objetivos metodológicos:
- En cuanto a las necesidades:
- Dar sentido a la realidad compleja de hoy día.
- Aprender a tomar decisiones con un creciente nivel de incertidumbre.
- Posibilitar que los alumnos con diferentes perspectivas, intereses y culturas trabajen juntos, manteniendo su autonomía y sus diferencias.
- En cuanto a los valores:
- Entender que las personas cambian y se comprometen cuando quieren, y que resisten cualquier intento de forzarles, o de impedirles cambiar y comprometerse.
- Entender que es posible controlar algunas estructuras, pero nunca a las personas.
- En cuanto a la actitud:
- Confiar que las personas quieran siempre hacer lo mejor posible.
- Confiar que las personas que piensan juntas y deciden autónomamente llegarán a las mejores soluciones que la situación permita.
- Aceptar que las soluciones a las que lleguen los alumnos seguramente no serán las que el facilitador preferiría.
- En cuanto a las necesidades:
El facilitador y el alumno
Se entiende por facilitador la persona cuya función es la de transmisor de confianza para dar y favorecer el descubrimiento de uno mismo. La clave educativa que se propone, en consecuencia, es de actitud y no de técnica. Desde este punto de vista, son tres las habilidades que se encuentran en el corazón de la generación de confianza y, por tanto, de crecimiento y eficacia educativa:
- La comprensión empática: el facilitador deberá sentir el mundo del alumno como si fuera el suyo propio, con la finalidad de crear una línea de comunicación basada en la comprensión y la compasión.
- La autenticidad: el facilitador deberá establecer una relación de persona a persona con el alumno al margen de los roles impuestos, los fingimientos y las técnicas.
- La consideración y el aprecio: el facilitador deberá favorecer el intercambio de opiniones y sentimientos sin juicios ni prejuicios, de la forma más objetiva posible.
Por el contrario, y en el marco del proyecto, cuando hablamos de alumnos no nos referimos exclusivamente a aquellos alumnos situados en la franja correspondiente a Primaria. Desde nuestra perspectiva nos parecería incompleto implementar un proyecto educativo sin tener en cuenta el global de todos los actores que participan de la educación, es decir, los niños y las niñas, los diferentes profesionales y las familias. Por tanto, nos parece interesante incluir como alumnos del proyecto también a todos los profesionales que interaccionan en la escuela con los niños y niñas, y a las familias, con el objetivo último de potenciar la posibilidad de nuevas formas relacionales más adaptativas y ecológicas que se retroalimenten entre sí. De esta forma, el proyecto pretende configurar una escalada positiva que impulse el desarrollo personal y social hacia la plena autonomía tanto de las personas que participan como del centro.
Evaluación
Ausubel (1918-2008) considera que el aprendizaje escolar puede darse por recepción o por descubrimiento, como estrategia de enseñanza, y puede lograr un aprendizaje significativo o memorístico y repetitivo. De acuerdo al aprendizaje significativo, los nuevos conocimientos se incorporan en forma sustantiva en la estructura cognitiva del alumno. Esto se logra cuando el estudiante relaciona los nuevos conocimientos con los anteriormente adquiridos; pero también es necesario que el alumno se interese por aprender lo que se le está mostrando. El aprendizaje significativo produce, además, una retención más duradera de la información, facilita el adquirir nuevos conocimientos relacionados con los anteriormente adquiridos de forma significativa ya que al estar claros en la estructura cognitiva se facilita la retención del nuevo contenido, la nueva información al ser relacionada con la anterior es guardada en la memoria a largo plazo, es activo pues depende de la asimilación de las actividades de aprendizaje por parte del alumno, y es personal ya que la significación de aprendizaje depende los recursos cognitivos del estudiante.
En base a este principio de aprendizaje significativo, desde el inicio los alumnos formarán equipos de trabajo a partir de los que aprenderán a desarrollar sus competencias emocionales y sociales. Cada grupo gestionará su propio funcionamiento interno, desarrollando su propia normativa de funcionamiento, explicitando las actividades que considere más atractivas en base a sus objetivos previamente establecidos y, evidentemente, participando de forma activa en la evaluación. Para educar en una verdadera democracia y en valores como fraternidad, igualdad, libertad se propone que el equipo de trabajo integre la negociación como forma de avanzar en su propio trabajo, es decir, que las decisiones que se tomen deberán ser consensuadas entre todos y unánimamente aceptadas. Esta forma de trabajo permite la generación de situaciones de conflicto reales en el seno del grupo a partir de las cuales trabajar de una manera significativa hacia los objetivos que cada alumno se haya fijado. Además, el consenso permite también crear contextos y situaciones muy en sintonía con el desarrollo de las habilidades relacionadas con la Ecología Emocional.
Finalmente, el avance dentro de la dinámica de cada equipo de trabajo se verá reflejado en un cuadro de evaluación tanto a nivel individual como del propio grupo. Si bien el propio proceso secuencial del proyecto ya lleva implícito la evaluación en sí mismo, nuestra propuesta pasa por una evaluación centrada en la autoevaluación y la coevaluación diaria. Para ello proponemos que cada sesión se cierre con un espacio de reflexión donde cada uno de los alumnos expone aquellos aspectos que ha aprendido y aquellos otros donde tiene un terreno en el que seguir trabajando. La experiencia en este aspecto es altamente positiva y efectiva en cuanto a centramiento de la persona en relación con todo lo aprendido: ¿Cómo he estado hoy ante esta situación? ¿Qué puedo mejorar? ¿Me he acercado a mi objetivo? ¿Soy capaz de verlo también en los demás? ¿Cómo puedo contribuir a que mi compañero desarrolle también su centramiento? Estas son algunas de las preguntas-ejemplos que pueden plantearse en este espacio de evaluación; no obstante, las posibilidades son múltiples dependiendo de lo que se haya trabajado en cada sesión, del punto en el que se encuentren los alumnos, etc.
Programación
A continuación facilitamos la programación del proyecto para lo que sería un curso lectivo, dividido en capítulos a partir de los cuales se van presentando los diferentes conceptos de la Ecología Emocional, así como las intersecciones entre sesiones donde alumnado, profesorado y familias trabajan por separado o conjuntamente.


8/02/13 at 1:56
Excelente artículo muy interesante realmente
12/02/13 at 14:22
Muchas gracias, María Inés, por tu interés